Friday, May 11, 2007

EL DON DEL SABOR

Violento mercado.
Federico Guzmán en el VI Festival de Perfomance de Cali, abril 2006.


Esta intervención alude a la discusión que está habiendo en Colombia en torno al Tratado de Libre Comercio con EE.UU., acuerdo que allanará el camino para la entrada la agroindustria norteamericana en prejuicio del pequeño agro local, la mercatilización de la cultura y la educación, la reevaluación a la larga de patentes farmaceúticas y una larga lista de acuerdos a favor del gran capital. Colombia vive un momento decisivo ya que las elecciones presidenciales a finales de este mes decidirán por muchos años acuerdos de los que depende el futuro de la nación. Un acuerdo que se está decidiendo de espaldas a la gente.
La performance consistió en una acción titulada “Violento mercado”. El título juega con el doble sentido de las palabras. Creo que Colombia es el único lugar del mundo donde el término “violento” puede también significar coloquialmente algo especialmente bueno, y el “mercado” o la compra de alimentos en la plaza de abastos.


Con la ayuda de los miembros de Helena Producciones, organizadores del evento, conseguimos bien temprano una camioneta cargada de frutas tropicales, verduras y hortalizas para celebrar la acción. Todo el mundo ayudó a colocarlas sobre periódicos formando sobre el piso una colorida circunferencia con los frutos de la tierra. Al mismo tiempo, alquilamos una hermosa aplanadora de siete toneladas convocando lo terrible para realizar la intervención. Después de organizar el bodegón con las frutas más y más gente se fue acercando con curiosidad. Entonces, arrancó la aplanadora que se encontraba al exterior de la nave. Después de dar una vuelta a toda la fábrica la máquina irrumpió con estremecedor rugido dentro de la inmensa nave. El público asombrado se agolpaba alrededor de la fruta no sabiendo muy bien qué es lo que iba a pasar.


Despues de rodear toda la nave, atravesando un espacio poblado por las diferentes instalaciones del Festival entre el humo y el estruendo, la aplanadora se dirigió en línea recta hacia el círculo de fruta y se detuvo al entrar en contacto con él. Durante unos momentos, la tensión creció entre la gente que se arremolinaba empezando a gritar cosas al operario “¡Qué le paaasa huevón!”, “¡Cómo asííí!”, “¡quite de ahííí!”, mientrás el hacía rugir más y más el potente motor de la vibrocompactadora. El piso temblaba. Algunos de los presentes se pusieron frente a la máquina jaleándola en una escena que recordaba lejanamente a Tiannamen y en un instante, todo el mundo empezó a recoger la fruta del camino para salvarla al tiempo que agarraba con todo el mercado llenando sus morrales de yuca, piña, mango, banano, cocos, papas, uvas, maracuyá, uchuvas, maíz, sandía, limón, arracacha y naranja. El público se rebeló contra el aplastamiento de la comida, porque a la gente le parecía además un acto muy duro el echo de destruir comida. Digamos que la opción de la gente, la reacción espontánea de abrir ese espacio fue para mi mas interesante que todo lo que había planeado.


“¡Ahora sí hááágale!” . Con el camino libre, la máquina continuó su camino saliendo de la nave y concluyendo una acción que nos estremeció, nos conmovió y también nos dio de comer para seguir disfrutando de una estupenda jornada de eventos en el VI Festival de Performance de Cali.
Seguiremos informando.



Federico Guzmán, Cali. Abril 2006


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