Tuesday, November 28, 2017

LA OLA Y EL OCÉANO




LA OLA Y EL OCÉANO
Taller de pintura colaborativa
con Federico Guzmán
Casa Sáhara Aminetu Haidar
C/Virgen del Carmen Dolorosa, 7. Sevilla 41003
Lunes a viernes del 11 al 22 de diciembre 2017
Horario: 10:30 a 13:30 h.


¡Sumérgete con nosotr@s en un mar de colores!
Te invitamos a participar en el taller de pintura colaborativa La ola y el océano con Federico Guzmán. Esta obra estilo libre pinta un fondo acuático que nos sumerge en las praderas submarinas de un Mediterráneo tumultuoso, y en el ecosistema primordial que es origen de la vida. El taller aborda el arte y la acción colaborativa como procesos de conocimiento y transformación. 
Un espectro de colores inunda las exuberantes praderas de Posidonia oceanica, la planta endémica del Mediterráneo que es uno de los organismos más grandes y longevos del planeta, con una notable importancia ecológica. Las praderas de Posidonia oceanica ocupan grandes extensiones en el litoral mediterráneo, jugando un importante papel en mantener el fondo marino con sus raíces, a la vez que son valiosas zonas de producción de oxígeno, de cría y refugio de muchas especies animales. Además, las praderas funcionan como grandes filtradoras, colaborando en mantener el agua marina limpia y transparente.

Sobre este mural colaborativo aportamos elementos visuales del paisaje submarino, y pintamos una forma que desborda sus propios límites en un espacio de transformación. Saliendo del juego de la perspectiva, y la ilusión figura/fondo, comprendemos que nos pensamos la ola mientras somos en realidad el océano. Nuestro fondo es el fondo mismo de toda la Creación, el Universo vivo que nos ha creado y nos sostiene. Solo desde una conciencia de unidad podemos abordar los conflictos que vivimos. Despertar al artista que llevamos dentro es una forma de  tomar el poder e ir más allá, y ser creadores activos de nuestro propio destino.
El lunes 18 de diciembre, Día del migrante, os invitamos a tod@s a una jornada de puertas abiertas en Casa Sáhara de 18 a 21h. Presentaremos la película de Gianfranco Rosi Fuego en el mar, e invitamos a todos a participar en la pintura colaborativa con tapas y cerveza hecha con agua de mar.
¡OS ESPERAMOS!
Inscripción al taller: 100 €. Para inscribirte por favor envía un email a Mónica Di Marco (movilizacion@saharasevilla.org) con tu nombre y teléfono de contacto.
La ola y el océano es parte del proyecto Al borde del mundo de Federico Guzmán para el Instituto Valenciano de Arte Moderno-IVAM. Inauguración: 1 de febero 2018.

Colabora Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla y Casa Sáhara Aminetu Haidar. Participa Sevilla Acoge.

Friday, April 07, 2017

El sueño de El Dorado


Santiago ha llegado a Bogotá como en un sueño. En pleno centro del Universo, caminamos despreocupadamente entre un bullicio de gente que se apresura al trabajo, estruendo de carros y busetas, vallenato en las cantinas y el vocerío de vendedores ambulantes. El Sol juega al escondite con las nubes que surcan los cielos de Los Andes. Santi ha recibido una beca de la Diputación de Granada para explorar el “Nuevo Mundo” en busca de El Dorado. Los ancestrales habitantes de la zona se llamaban muiscas, “la gente”, y sus descendientes dan la bienvenida a mi amigo, augurando una buena expedición con una sonrisa cómplice.

Recorremos San Victorino, un animado sector poblado de cacharrerías, bodegas de reciclaje y almacenes de medicina popular. Los mostradores despliegan yerbas para baños y sahumerios, vitrinas repletas de amuletos, minerales, animales, estampas de la Milagrosa y el Sagrado Corazón y estanterías abarrotadas de velas de colores, figuras del Divino Niño y la Reina Yemanyá. Santi se dirige directamente a la icónica figura de un caballero con bigote y sombrero, trajeado enteramente de blanco. La yerbatera nos explica que es el venerable doctor José Gregorio Hernández, el “médico de los pobres”, reconocido por su solidaridad y generosidad con los más necesitados y a quien se atribuyen muchas curas milagrosas en Venezuela y Colombia.


De vuelta a casa reposamos en hamacas alrededor de unas tazas calientes de aguapanela con limón. El apartamento que compartimos con Raimond, Andrés y Xavi en el barrio Galerías está levantado sobre una antigua maloca en medio de un extenso humedal. María Eugenia cocina su delicioso ajiaco de pollo a ritmo de una cumbia radiofónica y la cálida luz de las velas proyecta sombras temblorosas que bailan en las paredes. Santi a colocado a José Gregorio en el centro de la habitación. La figura del venerable contempla el infinito con melancólica bondad.


  
Aquí en Colombia, el mestizaje, la colonización, la migración, el desplazamiento forzado, y más recientemente la globalización, han puesto en contacto a las medicinas tradicionales con las de tipo científico y las llamadas alternativas y complementarias. Pedimos a María Eugenia que nos hable de José Gregorio, y nos cuenta que su vida de servicio a los demás fue testimonio de santidad, aunque aún no haya sido canonizado por la iglesia católica. Su culto, lejos de diluirse, no cesa de crecer. Nos explica que el venerable doctor es el más invocado de los “médicos invisibles”. Se trata de un comité o junta de médicos integrado por los espíritus de científicos difuntos, muchos de ellos alemanes, a los que, según María Eugenia, les escribes una carta y ellos por la noche te hacen curaciones mágicas o cirugías psíquicas desde el más allá.    

Santi tiene un ángel inexplicable que nos cautiva con su presencia y su sentido del humor. Su obra exulta tanto la belleza como el dolor y contiene una ácida poética que se ríe de la cultura occidental. El proyecto Radio Sintonía Exterior es “un viaje alucinado a zonas temporalmente autónomas y geográficamente inconcretas. No estamos en ningún punto del dial. Desde el palacio de azulejos, en el corredor de los pájaros dormidos, cuando el olor a naranja invade la noche. Emitimos sonidos confusamente concretos y no nos importa. Nos sintonizan entre el paralelo 10 y el meridiano 30. Construimos montañas, piedras en el cielo y médicos invisibles. Regalamos, prestamos y rentamos: computadoras, pistas de aterrizaje, secadoras y almanaques. Próximamente realizaremos trasteos, acarreos, saqueos y pillaje en el Caribe. No somos grandes contribuyentes”.



Por la mañana Santi llega con el periódico que destaca en primera plana La Batalla de la Quebrada El Billar, en el Caquetá, el mayor revés sufrido por el Gobierno en su larga guerra contra las FARC. La portada también reporta que el ex auditor general de la República ha sido detenido por beneficiarse ilícitamente del cartel de Cali. Entre el río de graves sucesos, las noticias también anuncian un próximo eclipse de Sol. El fenómeno sera visible en su totalidad desde el municipio de Sesquilé, a cincuenta y siete kilómetros de la capital, donde se encuentra la legendaria laguna de Guatavita. Esta laguna sagrada era el centro religioso de los Muiscas del Zipazgo, donde veneraban a Sie, el agua, y donde celebraban la más magnificente de sus ceremonias, que dio origen a la leyenda de El Dorado. La tradición cuenta que, cuando se proclamaba como cacique, el aspirante al trono debía llegar totalmente puro de pensamiento a la laguna, colocarse ungüentos y ponerse oro en polvo sobre la piel, para luego sumergirse en la laguna, y al salir era sabio. Después de este acto, se ofrecían oro, esmeraldas y otras piedras preciosas que se arrojaban al agua, ya que los Muiscas creían que todo acto que afectara la naturaleza debía tener su equilibrio. Santi me mira sonriendo con chispitas en los ojos. Nos apresuramos al mapa vial y turístico desplegado en la pared discutiendo ilusionados las rutas y preparativos de la expedición.



Los cielos de la ciudad son un cambiante diorama de nubes grises y azul infinito. Desde los amplios ventanales de la sala contemplo los misteriosos Cerros Orientales que se elevan dramáticamente sobre la ciudad. Siento que los cerros desde su espesura me devuelven la mirada. Mis compañeros han vuelto de la universidad y trabajan en sus habitaciones como en una silenciosa estación espacial. Andrés pinta sobre pieles de animales grandes cosmografías de cuerpos-mundo. Xavi recombina celuloides encontrados en los mercadillos con oníricas visiones chamánicas y de ciencia ficción. Raimond dibuja los retratos robot de unos ladrones de dinamita en busca y captura que acaba de publicar la policía. Santi, de vuelta de una exposición de cerámica precolombina en el Museo Arqueológico, está copiando un ofrendatario muisca, una vasija antropomorfa ataviada con collares cruzados, cuya cabeza está ausente. Curioseo en su cuaderno y leo unas notas sobre arte: “Hemos olvidado el minimalismo, el arte conceptual y el expresionismo abstracto. A pesar de todo pintamos, esculpimos y nos la tocamos cuando el olor a naranja invade la noche. Nos masturbamos sobre la escupidera de plata. Nos hacemos pajas frente al pelotón de fusilamiento. Actualmente somos felices”.

A bordo de un destartalado autobús iniciamos por fin la esperada excursión a Guatavita. Recorremos el Distrito Capital en dirección norte, entre altos edificios, centros comerciales, clubes de campo y condominios fortificados guardados por paramilitares. Las localidades de Bogotá componen un poema urbano: Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Usme, Tunjuelito, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá, Suba, Barrios Unidos, Teusaquillo, Los Mártires, Antonio Nariño, Puente Aranda, La Candelaria, Rafael Uribe Uribe, Ciudad Bolívar y Sumapaz. Santi me habla de la identidad entre los topónimos coloniales de Santafé de Bogotá (capital del antiguo reino de la “Nueva Granada”) y el pueblo de Santa Fe en su Granada natal. Discutimos cómo los conquistadores españoles, cambiando los nombres originales indígenas por nombres europeos, ejercieron una estrategia planeada de dominación a través de la denominación. Recuerdo el relato de Tzvetan Todorov en La conquista de América: a la llegada de los primeros españoles a las costas caribeñas preguntan a los nativos el nombre de aquel lugar: “maa cuba than” (no entendemos vuestras palabras). Los españoles entienden “Yucatán” y así deciden ponerle el nombre a esta provincia. Este topónimo, que en nosotros evoca exotismo y autenticidad indígena, ha quedado en realidad como símbolo de los malentendidos culturales.

El bus atraviesa zonas bien diferenciadas de una ciudad severamente estratificada social y económicamente. Las fachadas de ladrillo descubierto se extienden allá donde no llegan ni el asfalto ni los servicios públicos. Los millones de campesinos empujados al éxodo a causa del nivel de violencia en el campo, vienen a hacinarse en barriadas autoconstruidas de la periferia de las grandes ciudades. Nuestra conversación deriva por la tumultuosa orografía de un paraíso en convulsiones. Compramos almojábanas a través de la ventanilla mientras unos niños juegan alegremente en los charcos. Un grupo de jóvenes apostados en una esquina conversan con gorras caladas sobre miradas felinas. El bus sigue escalando las sinuosas curvas de Los Andes a ritmo del merengue que atruena en los parlantes.

Por fin llegamos a nuestro destino. A tres mil metros de altitud, avanzamos por el arbolado sendero del subpáramo que se eleva suavemente hasta lo alto de un gran cráter. Al llegar al borde, la laguna se muestra majestuosa a lo ancho del paisaje. Un antiguo circo glacial deshelado es el origen de su perfecta forma circular. Contemplando en silencio la mágica laguna turquesa sentimos su poderosa energía e intuimos el carácter sagrado del lugar. Su esplendor también contiene la trágica herida de la agresión colonial. Al lado noreste, el cráter muestra un gigantesco tajo transversal. La creencia de que la laguna estaba llena de oro debido a las ofrendas de los muiscas motivó a muchos colonizadores, empezando por los españoles, a intentar vaciar el agua de la laguna mediante un corte que atraviesa el cráter que la contiene, en una muestra inaudita de la codicia del hombre. A pesar de sus esfuerzos, los colonizadores nunca consiguieron su desatinado propósito y El Dorado continúa guardando su secreto.



Dando cuenta de nuestros bocadillos contemplamos el fulgor del Sol en el centro de la serena laguna. Hay un revuelo de pájaros, luego un insólito silencio, como un presagio de asombro. El Sol empieza a ocultar su rostro tras la Luna y el paisaje se enfría, tornando despaciosamente azul, sumergiéndonos en la noche. Los principios femenino y masculino se disuelven en el abrazo de Chía y Sue, la Luna y el Sol. Una grandiosa manta de estrellas cubre el firmamento y nos cobija con una paz indescriptible. Acostados en la yerba, contemplamos la Luna coronada de oro, irradiando feliz fuera del tiempo. Comprendo que estoy contemplando directamente la realidad última. Lo que profundamente soy: no-dualidad. Cuando el pensar termina, el pensamiento desaparece, pero su sustancia, la Conciencia, permanece, conociéndose a sí misma tal como es, como Comprensión. Cuando el sentir termina, la sensación o cuerpo desparecen, pero su sustancia, la Conciencia, permanece, conociéndose a sí misma como Amor. Y cuando el percibir termina, el objeto, los otros o el mundo desaparecen, pero su sustancia, la Conciencia, permanece, conociéndose a sí misma como Belleza. ¿Quién se hubiera imaginado que la Conciencia, la naturaleza fundamental, da nacimiento a todas las cosas. Y que todas las cosas están incluidas en nuestra propia naturaleza? Miro mis manos y puedo verlas en la oscuridad. Me vuelvo a Santi que me observa sonriente. No hace falta comunicarlo con palabras, nos hemos despertado al sueño. Y explotamos en carcajadas.


“Buenos días santo y venerado hermano, si tú quieres me puedes sanar”. Santi ha recolocado la estatuilla de José Gregorio mirando al mapa de Colombia en la pared. Esta precisa yuxtaposición me ha tocado de manera poderosa. Cuando la belleza del arte es capaz de abrir nuestros corazones, quizá nos hace también más abiertos a aquellas partes de la vida que no son tan bellas. El observador de Santi despierta en mi un montón de interrogantes. Me pregunto que pensará el venerable José Gregorio del difícil momento que vive este país, después de rechazar en las urnas el acuerdo de paz de La Habana entre el gobierno y las FARC, y qué medidas aconseja para ayudar al desbloqueo en una situación social fuertemente polarizada. En los últimos años en Colombia se ha dado un impacto de la violencia cada vez mayor en el tejido social, un cansancio y distanciamiento de la gente sobre dicha problemática, en medio del debate sobre la atención a las víctimas, la paz y un aumento de la polarización pública. El proceso que ha llevado al actual acuerdo ha sido acompañado por diferentes actores nacionales e internacionales, y es la primera vez que en un proceso de paz se ha dado la participación de las víctimas y diferentes sectores sociales. Carlos Martín Beristáin señala que “el momento histórico que vive Colombia necesita respuestas de consenso a la altura de los desafíos. Frente al tiempo pasado y presente, se juega el tiempo de las nuevas generaciones. La reconstrucción del tejido social, la responsabilidad, la sensibilidad y la capacidad de llegar a acuerdos entre diferentes son las bases para ejercer una esperanza compartida fuera y dentro de Colombia”.




Contagiado de esperanza, Santi concluye su aventura en estas tierras y retorna a España ligero de equipaje. Bajo una leve lluvia, lo acompaño en taxi al aeropuerto El Dorado. En el trayecto seguimos hablando del conflicto y de su efecto en las personas. El proceso de un diálogo colectivo es inseparable de una evolución en nuestras vidas, que reconoce nuestros conflictos internos, y se propone levantar todas las barreras interiores que obstaculizan el camino de la paz. Quizás el tesoro que buscamos no es sino la transformación alquímica que nos descubre lo que verdaderamente Somos, para cambiar colectivamente el sueño del planeta de una manera solidaria, sostenible y amorosa. Llegando a la terminal internacional la lluvia ha cesado y el Sol asoma entre las nubes. Suena Radio Sintonía Exterior y un olor a naranja invade El Dorado. Entre el paralelo 10 y el meridiano 30, el viaje empieza donde termina con una mirada nueva. No estamos en ningún punto del dial. No somos grandes contribuyentes, pero seguiremos informando.

Federico Guzmán









Friday, May 11, 2007

EL DON DEL SABOR

Violento mercado.
Federico Guzmán en el VI Festival de Perfomance de Cali, abril 2006.


Esta intervención alude a la discusión que está habiendo en Colombia en torno al Tratado de Libre Comercio con EE.UU., acuerdo que allanará el camino para la entrada la agroindustria norteamericana en prejuicio del pequeño agro local, la mercatilización de la cultura y la educación, la reevaluación a la larga de patentes farmaceúticas y una larga lista de acuerdos a favor del gran capital. Colombia vive un momento decisivo ya que las elecciones presidenciales a finales de este mes decidirán por muchos años acuerdos de los que depende el futuro de la nación. Un acuerdo que se está decidiendo de espaldas a la gente.
La performance consistió en una acción titulada “Violento mercado”. El título juega con el doble sentido de las palabras. Creo que Colombia es el único lugar del mundo donde el término “violento” puede también significar coloquialmente algo especialmente bueno, y el “mercado” o la compra de alimentos en la plaza de abastos.


Con la ayuda de los miembros de Helena Producciones, organizadores del evento, conseguimos bien temprano una camioneta cargada de frutas tropicales, verduras y hortalizas para celebrar la acción. Todo el mundo ayudó a colocarlas sobre periódicos formando sobre el piso una colorida circunferencia con los frutos de la tierra. Al mismo tiempo, alquilamos una hermosa aplanadora de siete toneladas convocando lo terrible para realizar la intervención. Después de organizar el bodegón con las frutas más y más gente se fue acercando con curiosidad. Entonces, arrancó la aplanadora que se encontraba al exterior de la nave. Después de dar una vuelta a toda la fábrica la máquina irrumpió con estremecedor rugido dentro de la inmensa nave. El público asombrado se agolpaba alrededor de la fruta no sabiendo muy bien qué es lo que iba a pasar.


Despues de rodear toda la nave, atravesando un espacio poblado por las diferentes instalaciones del Festival entre el humo y el estruendo, la aplanadora se dirigió en línea recta hacia el círculo de fruta y se detuvo al entrar en contacto con él. Durante unos momentos, la tensión creció entre la gente que se arremolinaba empezando a gritar cosas al operario “¡Qué le paaasa huevón!”, “¡Cómo asííí!”, “¡quite de ahííí!”, mientrás el hacía rugir más y más el potente motor de la vibrocompactadora. El piso temblaba. Algunos de los presentes se pusieron frente a la máquina jaleándola en una escena que recordaba lejanamente a Tiannamen y en un instante, todo el mundo empezó a recoger la fruta del camino para salvarla al tiempo que agarraba con todo el mercado llenando sus morrales de yuca, piña, mango, banano, cocos, papas, uvas, maracuyá, uchuvas, maíz, sandía, limón, arracacha y naranja. El público se rebeló contra el aplastamiento de la comida, porque a la gente le parecía además un acto muy duro el echo de destruir comida. Digamos que la opción de la gente, la reacción espontánea de abrir ese espacio fue para mi mas interesante que todo lo que había planeado.


“¡Ahora sí hááágale!” . Con el camino libre, la máquina continuó su camino saliendo de la nave y concluyendo una acción que nos estremeció, nos conmovió y también nos dio de comer para seguir disfrutando de una estupenda jornada de eventos en el VI Festival de Performance de Cali.
Seguiremos informando.



Federico Guzmán, Cali. Abril 2006


Sunday, June 25, 2006

Argos en el II FSMM


Argos, la patera reciclante de Federico Guzmán, navega por el II Foro Social Mundial de las Migraciones. Programación artística organizada por los Dueños de la Nada: Azucena Calderón, Pedro Laosa y Pepe Murciego. Gracias a Pedro y a Sara y a la Galería Pepe Cobo de Madrid.










































































































Monday, June 05, 2006

Argos, la patera reciclante


Cuenta la leyenda que Jasón y los argonautas viajaron en busca del vellocino de oro a bordo del Argos, una nave construída con la ayuda de los dioses. A lo largo del periplo, el Argos fue reparado pieza por pieza de manera que, a su vuelta, el único elemento original que conservaba era el nombre de la nave. El Argos representa una remezcla de las experiencias vividas por sus tripulantes en los diferentes puertos que visitaron. El arte también puede servir para abordar literalmente una metáfora y ver dónde nos lleva.


Nuestro viaje empieza en Jimena de la Frontera, en la comarca de los Alcornocales, cerca del Estrecho de Gibraltar. Viajar aquí ha supuesto el encuentro con personas y realidades diferentes. Durante varias semanas he podido trabajar con Juan Angel Gómez y Anja Tiedemann, artesanos expertos en dar forma a las ideas a través de materiales tan diversos como la goma espuma, la madera, el metal o el corcho. Aquí llegué con la idea de encargarles la fabricación de un carrito de balineras como los que usan los recicladores en Colombia. Quería trabajar sobre el Argos, una metáfora de cambio y renovación encapsulada a la manera de los proverbiales barcos en botella.













Discutiendo el proyecto, mis amigos me hablaron de las pinturas rupestres del abrigo de la Laja Alta, representaciones de barcos de unos 3000 años de antigüedad. Esta cueva fue localizada en 1978 por Francisco Corbacho, vecino del pueblo, quien puso en conocimiento de las autoridades de cultura lo que sería uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología gaditana reciente: un conjunto de arte esquemático rupestre cuyo motivo central lo constituyen un grupo de embarcaciones que bien podrían considerarse como una escena naval o incluso como un auténtico catálogo de navíos de época protohistórica. En estos dibujos podemos intuir el asombro de un habitante de la región ante la visión de los primeros barcos griegos y fenicios que llegaron a estas costas.



Atravesando para llegar aquí el bosque de alcornoques más extenso de la península, uno no puede dejar de pensar en el corcho, industria local y excepcional material de la naturaleza. El Quercus suber viste su tronco y ramas de una gruesa corteza suberificada que lo protege del fuego y le confiere una identidad propia, le otorga un lugar especial en la historia de la biología (en 1664, Robert Hooke descubrió la célula y la organización celular de los organismos observando un fragmento de su corteza) y lo liga al hombre como origen de un producto insustituible en la mayoría de sus aplicaciones. El corcho es un producto natural y renovable con propiedades físicas y químicas jamás igualadas por un material artificial. Su composición química y estructura anatómica lo convierten en un material ligero, compresible y elástico, impermeable a líquidos y gases, con elevada capacidad de aislamiento térmico y acústico, resistente al desgaste mecánico, a la degradación por ácidos y microorganismos y al fuego.




El corcho como material protector… De ahí a pensar en construir una embarcación de corcho no hay ni un paso: una patera como las que utilizan los inmigrantes para alcanzar nuestras costas en un trágico goteo. El drama que nos llega cada día a través de los medios de comunicación aquí te asalta en toda su realidad. Desde la costa de Tarifa, cuando el cielo está libre de nubes, el horizonte africano se observa tan nítido y cercano que parece sencillo atravesar el mar que lo separa de España y tocar el otro lado. Casi como un engaño de la Naturaleza para los que se arriesgan a cruzar el Estrecho hacinados en una patera.

Hasta hace poco, lo normal era que se tratase de embarcaciones fuertes que daban cierta seguridad a sus ocupantes a pesar de ir sobrecargadas. Así debía ser, ya que el patrón volvía con la embarcación al punto de partida y, por lo general, era gente experimentada que contaba con un bote preparado para faenar en alta mar, pero reconvertido para el tráfico de personas. En cambio hoy, muchos de los patrones no son más que hombres que quieren llegar a la otra orilla, con conocimientos mínimos de marinería y apenas destreza para alcanzar tierra firme en infortunadas embarcaciones construidas en una sola noche. Son las “falsas pateras” que hemos visto en los desguaces donde la policía las almacena en Algeciras. En presencia de estas toscas barcas amontonadas, clavadas con listones y puntillas y forradas hasta de conglomerado, se le cae a uno el alma a los pies.



Todos tenemos derecho a buscar la felicidad por el mundo, aunque no sea en el lugar donde hemos nacido. La hipocresía occidental a menudo defiende este concepto a ultranza mientras no cuestiona sus pautas de comportamiento frente a la inmigración. Las mejores intenciones se esconden detrás de discursos paternalistas trasnochados. Hablamos de integración, de acomodación y de adaptación y deberíamos actuar para que quienes comparten trabajo, derechos y deberes se sientan -de verdad- parte del proyecto ciudadano de los países en los que viven. Como señalan Sami Nair y Juan Goytisolo en el libro El peaje de la vida: “Emigrar es desaparecer para despues renacer. Inmigrar es renacer para no desaparecer nunca más”.




Federico Guzmán
Sevilla junio 2005




Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Public Domain License.

LA OLA Y EL OCÉANO

LA OLA Y EL OCÉANO Taller de pintura colaborativa con Federico Guzmán Casa Sáhara Aminetu Haidar C/Virgen del Carmen Dolorosa,...